El proyecto está enfocado a ejecutar actividades de reforestación de zonas afectadas por incendios y la ejecución de obras de restauración de suelos en comunidades rurales, principalmente en áreas consideradas como las zonas con alto potencial de recarga de acuíferos en el estado de Guanajuato. Estas zonas han sido delimitadas por la SMAOT y reconocidas como parte del ordenamiento territorial del estado.
La recuperación de la cobertura forestal contribuye a la conservación y protección de los recursos hídricos al mejorar la calidad y cantidad del agua en los acuíferos. La vegetación actúa como filtro natural, ayudando a retener sedimentos y eliminar contaminantes, lo que resulta en un agua más limpia y segura para el consumo humano y el ecosistema en general. Además, los árboles y plantas absorben el exceso de agua de lluvia y mejorando la recarga de los acuíferos. La presencia de vegetación también favorece la retención de nutrientes en el suelo, promoviendo su fertilidad y beneficiando a la agricultura y la producción de alimentos. En términos de resultados, un proyecto de reforestación en áreas de recarga de acuíferos puede evidenciar un aumento en la biodiversidad, al proporcionar hábitats naturales para diversas especies de flora y fauna.
Estos proyectos también contribuyen al aumento de la capacidad de almacenamiento de agua en los acuíferos al mejorar la infiltración del agua en el suelo. Esto ayuda a recargar los acuíferos y garantizar un suministro sostenible de agua en tiempos de sequía o escasez.
Se espera que sean proyectos que brinde a Cauce Bajío la visibilidad. Promueva el acercamiento con autoridades federales, estatales y federales, así como la posibilidad de trabajar temas integrales con las comunidades (por ejemplo, acceso al agua)
Estos proyectos tienen un impacto positivo en la calidad de vida de las comunidades cercanas, al generar empleo, mejorar la infraestructura local y crear espacios recreativos y turísticos.
Históricamente, las áreas con mayor potencial de restauración y reforestación son las Áreas Naturales Protegidas. En 2022 se realizaron por parte de la SMAOT acciones de restauración en 3 mil 108 hectáreas en zonas forestales y ANP en el estado; que incluyeron reforestación en 1 mil 608 hectáreas de manera tradicional con especies nativas como mezquite, pino greggii, pino devoniana, encino, palo prieto, huizache, pino cembroides, ocotillo, palo blanco, palo dulce, nopal y maguey. Además de obras de conservación de suelos y agua en 910 hectáreas como, tinas ciegas, presas filtrantes, presas de mampostería o zanja bordo
La SMAOT estima que cada hectárea restaurada y reforestada genera 223 metros cúbicos de agua, captura 68 toneladas de CO2 equivalentes anuales.
Los proyectos de reforestación y restauración de suelos generalmente se desarrollan de manera conjunta, sin embargo, también pueden llevarse a cabo de manera separada en áreas que funcionan como filtros naturales y permiten la recarga de los acuíferos. También se busca a través de estas acciones, crear conciencia sobre la importancia de estos ecosistemas y fomentar la colaboración entre diferentes actores, como gobiernos, organizaciones no gubernamentales y comunidades, para lograr un manejo sostenible de las áreas de recarga de acuíferos y garantizar la disponibilidad de agua para las generaciones futuras. Un factor importante en este tipo de proyectos es la participación activa de la comunidad local, ya que su compromiso y apoyo son clave para el éxito.
En la reforestación con árboles nativos, es necesario establecer medidas de protección y monitoreo a largo plazo, asegurando así la supervivencia y el crecimiento saludable de los árboles plantados. El proyecto de reforestación consiste en obtener arboles a partir de viveros cercanos y luego transplantarlos en el área a reforestar, lo cual permite un mayor control sobre la calidad y cantidad de árboles a plantar, así como una mayor supervivencia de las plántulas.
Estas acciones siempre deben ir acompañadas de técnicas de restauración de suelos, evitando los efectos negativos de la pérdida de nutrientes del suelo y favoreciendo la infiltración y retención de la humedad. Las actividades de retención de suelos consisten en construir terrazas y pozos filtrantes para evitar la erosión hídrica, además de retardar el movimiento del agua en las cuencas para mitigar las inundaciones en las ciudades.
La implementación de estas acciones en áreas de recarga de acuíferos son fundamentales para garantizar la disponibilidad de agua de calidad y también mantener el equilibrio de los ecosistemas acuáticos, como ríos, presas y lagos.